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Campaña focos inteligentes abril 2024
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Empresa convierte residuos agrícolas en energía solar para edificios

El sistema desarrollado en Filipinas utiliza compuestos derivados de residuos vegetales para transformar la radiación ultravioleta en electricidad, incluso en condiciones de baja exposición solar directa.

Empresa convierte residuos agrícolas en energía solar para edificios
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La arquitectura sostenible comienza a explorar nuevas formas de aprovechar las superficies de los edificios para producir energía. Una de ellas es AuREUS, un sistema desarrollado por el diseñador filipino Carvey Ehren Maigue que convierte ventanas y fachadas en superficies capaces de captar radiación ultravioleta y transformarla en electricidad mediante materiales luminiscentes elaborados con residuos agrícolas.

A diferencia de los paneles fotovoltaicos convencionales, que dependen principalmente de la luz solar directa, AuREUS aprovecha la radiación ultravioleta dispersa, incluso cuando las condiciones de iluminación son variables. Su propuesta consiste en incorporar materiales capaces de absorber esa radiación y reemitirla como luz visible, que posteriormente puede convertirse en electricidad mediante células solares.

AuREUS transforma residuos agrícolas en energía para fachadas y ventanas

El sistema desarrollado en Filipinas aprovecha la radiación ultravioleta y materiales derivados de cultivos desechados para generar electricidad en superficies arquitectónicas.

 

La arquitectura comienza a explorar nuevas alternativas para integrar la generación de energía en los edificios. Una de ellas es AuREUS, un sistema desarrollado por el ingeniero filipino Carvey Ehren Maigue que utiliza compuestos luminiscentes obtenidos de residuos de frutas y verduras para transformar la radiación ultravioleta en electricidad. La propuesta busca convertir ventanas y fachadas en superficies de captación energética, incluso cuando no reciben luz solar directa.

Inspirado en el fenómeno de las auroras boreales, el sistema absorbe la radiación ultravioleta y la convierte en luz visible mediante partículas luminiscentes suspendidas en una resina. Posteriormente, células fotovoltaicas instaladas en los bordes del material capturan esa luz y la transforman en electricidad de corriente continua. Esta tecnología permite aprovechar la radiación dispersa, presente incluso en días nublados, sin depender de la orientación directa hacia el sol.

La economía circular llega a la arquitectura

Uno de los componentes centrales de AuREUS es el aprovechamiento de residuos agrícolas que, de otro modo, podrían desecharse. El proyecto contempla la extracción de pigmentos luminiscentes de determinadas frutas y verduras para incorporarlos a los materiales utilizados en sus paneles. De esta manera, la innovación conecta la gestión de desechos orgánicos con la producción de energía renovable y abre una alternativa para valorizar materias primas agrícolas que pierden su utilidad comercial.

Además de su aplicación energética, el sistema busca reducir la radiación ultravioleta que atraviesa o rebota en las superficies urbanas. Las pruebas preliminares recopiladas por The Index Project reportaron reducciones de hasta el 44 % en la radiación ultravioleta reflejada, que pueden alcanzar el 98 % cuando se incorporan películas especiales. Estos resultados corresponden a ensayos del material y no representan una reducción demostrada de la exposición solar en todas las condiciones urbanas.

El potencial de las granjas solares verticales

La posibilidad de instalar AuREUS en ventanas, muros y revestimientos abre una alternativa para aprovechar superficies que habitualmente no se destinan a la generación energética. En edificios de gran altura, esta característica permitiría distribuir la captación solar en distintas fachadas y reducir la necesidad de ocupar grandes extensiones de terreno con instalaciones convencionales. Su diseño también plantea aplicaciones en espacios urbanos donde la disponibilidad de suelo es limitada.

Sin embargo, su implementación todavía enfrenta desafíos relacionados con la producción a gran escala y la optimización de sus materiales. El proyecto ha pasado por etapas de prototipado y pruebas, pero sus resultados experimentales no equivalen a un rendimiento comercial demostrado ni permiten considerarlo un sustituto de los paneles fotovoltaicos convencionales. Su desarrollo plantea una vía de investigación para integrar energía renovable y arquitectura sostenible, al tiempo que explora nuevas formas de aprovechar los desechos agrícolas.