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Campaña focos inteligentes abril 2024
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Perú: enero vuelve a poner a prueba la gestión nacional en seguridad alimentaria

El inicio del año evidencia cómo el hambre y el desperdicio afectan el desarrollo y la productividad.

Perú: enero vuelve a poner a prueba la gestión nacional en seguridad alimentaria
Perú: enero vuelve a poner a prueba la gestión nacional en seguridad alimentaria

Enero se consolida nuevamente como un periodo de alta vulnerabilidad económica para el país. El incremento de precios posterior a las festividades, conocido como la “cuesta de enero”, afecta hoy a más de 13 millones de peruanos y condiciona la planificación del gasto familiar. Sin embargo, el desafío no es únicamente coyuntural: abordar el hambre es una decisión estratégica con impacto directo en la competitividad de la nación.

La situación revela una contradicción estructural. Mientras los hogares enfrentan restricciones, el Perú desperdicia más de 12 millones de toneladas de alimentos al año. Este escenario no refleja una falta de producción, sino una deficiente gestión de los excedentes y de los sistemas de distribución. La solución sostenible no radica en producir más, sino en administrar de manera eficiente los recursos disponibles.

 

Desde el enfoque del desarrollo, la inseguridad alimentaria constituye un freno para la estabilidad económica. La construcción de un sistema alimentario eficiente es esencial para proteger el capital humano. Ningún país puede sostener su crecimiento si su población ve afectada su nutrición desde la base.

El rescate de alimentos es, en este contexto, una herramienta técnica inicial. La estrategia hacia el 2026 apunta a trascender esta etapa y fortalecer capacidades permanentes en las organizaciones sociales de base. Sin este componente comunitario, el aprovechamiento de recursos no generaría un impacto duradero.

El factor clave para romper los círculos de pobreza es el empoderamiento comunitario. Sin formación y autogestión, la logística del rescate resulta insuficiente. Es el trabajo conjunto en comedores y ollas comunes el que permite transformar los alimentos recuperados en una palanca de desarrollo social.

 

Este enfoque demuestra que, con procesos claros y visión de largo plazo, es posible equilibrar el excedente del mercado con las necesidades de los hogares. Integrar la seguridad alimentaria como un eje de estabilidad nacional es fundamental para cualquier estrategia de desarrollo viable.

El objetivo es consolidar un estándar donde el aprovechamiento de recursos sea una práctica profesional en toda la cadena comercial, combinando eficiencia técnica y compromiso humano. No se trata de ayuda puntual, sino de construir un ecosistema productivo y autosostenible.

El inicio del año refuerza la necesidad de consolidar alianzas que permitan institucionalizar el rescate de alimentos como una práctica habitual en el país hacia el 2026.

Acerca de Banco de Alimentos Perú

El Banco de Alimentos Perú (BAP) es una organización privada sin fines de lucro que se fundó el 2014 cuya misión es luchar contra el hambre y el desperdicio de alimentos de manera pionera y sin precedentes en 23 regiones del país; rescatan alimentos y productos que han perdido su valor comercial y que se encuentran aptos para el consumo o uso humano para distribuirlos de manera efectiva y sostenibles a diversas comunidades en situación de vulnerabilidad alimentaria en todo el Perú, como comedores populares, ollas comunes, albergues, asilos, asentamientos humanos, colegios, entre otros.