whatsappCompartir facebookCompartir twitterTwittear emailE-mail
copiarCopiar url
Share 9
Con Poderes
Campaña focos inteligentes abril 2024
Campaña focos inteligentes abril 2024
Campaña focos inteligentes abril 2024

Sabrina González: la física que pasó de construir su propio avión a liderar la holografía celestial

De piloto adolescente a referente en gravedad cuántica, su influencia crece en la física teórica global.

Sabrina González: la física que pasó de construir su propio avión a liderar la holografía celestial
sabrina-gonzalez-pasterski-holografia-celestial

La historia de Sabrina González Pasterski se ha convertido en una de las más influyentes de la ciencia contemporánea. La física teórica nacida en Chicago en 1993 —hija de madre cubana migrante y padre estadounidense— no solo destacó por construir y volar su propio avión antes de cumplir 17 años, sino por encabezar hoy una de las búsquedas más ambiciosas de la física moderna: reconciliar la relatividad general con la mecánica cuántica en un marco coherente.

Su trayectoria combina talento precoz, disciplina académica y liderazgo intelectual. Desde 2022 se desempeña como profesora e investigadora en el Instituto Perimeter de Física Teórica, en Canadá, donde dirige la Iniciativa de Holografía Celestial y mantiene colaboración con la Universidad de Toronto, además de haber trabajado con instituciones como NASA, Boeing y CERN.

 

 

De niña piloto a promesa académica

La fascinación de Pasterski por volar comenzó a los nueve años. “Cuando era niña yo quería una escoba voladora y a mi abuelo se le ocurrió regalarme una avioneta Cessna”, relató a Infobae. Entre los 12 y los 14 años reconstruyó la aeronave, aprendiendo mecánica y principios de aviación. A los 16 obtuvo su licencia de piloto y realizó su primer vuelo en solitario, captando la atención de medios en Estados Unidos.

Ese impulso por entender cómo las piezas se ensamblan para crear algo mayor anticipó su enfoque científico. “Disfruté mucho de esa idea de ver cómo algo se une, que cosas muy pequeñas se suman para formar algo”, explicó, una frase que hoy resume su aproximación a los grandes problemas de la física teórica. Tras formarse en la Academia de Matemática y Ciencias de Illinois bajo la mentoría del Nobel Leon Max Lederman, ingresó al MIT —donde inicialmente fue rechazada— y se graduó con el promedio más alto en Física de su promoción. Posteriormente cursó el doctorado en Harvard con Andrew Strominger, referente mundial en gravedad cuántica. En 2019 defendió su tesis titulada “Implicaciones de las superrotaciones”.

En 2015 codescubrió el Spin Memory Effect, un fenómeno vinculado a las ondas gravitacionales que abrió nuevas posibilidades para estudiar cómo eventos cósmicos extremos dejan huellas medibles en el espacio-tiempo. El Instituto Perimeter destaca que su trabajo ayudó a completar el llamado triángulo infrarrojo, investigación que fue citada por Stephen Hawking.

Para expertos como el profesor Francisco Rojas, estos aportes son trabajos seminales: puntos de partida de una nueva área dentro de la disciplina. Ese territorio emergente se conoce como holografía celestial, una propuesta que explora si un universo tridimensional puede describirse mediante leyes codificadas en una superficie bidimensional.

La idea hunde sus raíces en los cálculos de entropía de agujeros negros desarrollados por Stephen Hawking y Jacob Bekenstein en los años setenta, y en el principio holográfico formulado por Leonard Susskind. Pasterski busca adaptar ese marco a un universo como el nuestro, conectando la teoría cuántica de campos con la gravitación en un esquema matemático consistente. “Por celestial nos referimos literalmente a mirar el cielo nocturno: ¿cómo se codifica el Universo físico como un holograma?”, explicó a Infobae. Su grupo intenta identificar leyes fundamentales altamente comprimidas que expliquen la complejidad observable del cosmos.

El impacto mediático llevó a algunos medios a llamarla “la nueva Einstein” o “Einstein latina”, calificativos que ella ha rechazado. “Primero que todo, eso lo dijeron cuando Hawking había citado el trabajo en el que participé con Andrew Strominger. Yo apenas estaba en el segundo año de mi PhD”, aclaró. Con el tiempo, reformuló su postura hacia una visión colectiva del conocimiento. “¿Hasta qué punto podemos controlar la narrativa un poco mejor? No tiene por qué ser siempre que haya estrellas que sobresalgan”, reflexionó, subrayando que el progreso científico es resultado de esfuerzos acumulativos.

También ha enviado mensajes claros a mujeres en tecnología y ciencia: “No sucumbamos ante las personas que nos quieren hacer dudar de nosotras mismas” y “resistamos a la presión de quienes quieren planear nuestro futuro por nosotras”. Para Pasterski, la identidad —incluida la herencia migrante de su madre— es inseparable de la trayectoria profesional.

Cuando se le pregunta si el universo es un holograma, responde con cautela: “Creo que podemos describirlo como un holograma, sí. Y entonces surge la pregunta: ¿es esa una descripción útil?”. Esa prudencia refleja la esencia del método científico: construir marcos que expliquen y predigan fenómenos, más que proclamar verdades definitivas.

En la convergencia entre la gravedad cuántica, la matemática avanzada y la ambición de unificar teorías, Sabrina González Pasterski se consolida como una de las mentes influyentes de su generación. De la niña que soñaba con volar a la científica que explora si la realidad es una proyección cósmica, su historia sintetiza curiosidad, rigor y liderazgo intelectual.